Pacto del Profeta Muhammad con los Monjes del Monte Sinaí (V)

Texto del Pacto del Profeta Muhammad con los Monjes del Monte Sinaí (V)

 [Por el Profeta Muhammad]

 [Traducido por John Andrew Morrow en 2013]

 [Traducción del inglés al castellano por Héctor Manzolillo – 2014]

 En el Nombre de Allah, el Más Compasivo, el Más Misericordioso 

(Copia del manuscrito del pacto [‘ahd] escrito por Muhammad el hijo de ‘Abd Allah, quiera la paz y las bendiciones de Allah ser sobre él, para todos los cristianos). 

Este pacto [kitabun] fue escrito por Muhammad el hijo de ‘Abd Allah, el portador de buenas noticias y amonestador [bashiran wa nadhiran], encargado de proteger la creación de Allah [wadi‘at Allah fi khalqihi], con el objeto que ninguna persona pueda reclamar [hujjah] algo  a Allah después del advenimiento de Sus Mensajeros [rusul]  porque Allah es Todopoderoso, Sabio. 

Fue escrito para los miembros de su religión [ahl al-millatihi] y para todos los que profesan la religión cristiana en el Este y en el Oeste, cerca y lejos, sean árabes o no [‘ajami], conocidos o desconocidos, como un pacto de protección. 

Si alguien rompe el pacto [‘ahd]  aquí proclamado, o contraviene o transgrede sus órdenes, rompe el pacto de Allah, rompe su vínculo, se burla de su religión y merece la maldición, sea sultán o cualquiera de los musulmanes creyentes. 

Si un monje o un peregrino busca protección, en la montaña o en el valle, en una cueva o en campo labrado, en la llanura, en el desierto o en la iglesia, yo estoy atrás de él, defendiéndolo de todo enemigo. Yo y mis ayudantes [awani], todos los miembros de mi religión [ahl al-millati] y todos mis seguidores [atbai], porque ellos (los monjes y los peregrinos) son mis protegidos [raiyyati] y mis súbditos [ahl al-dhimmati]. 

Yo los protejo de las interferencias a sus provisiones y del pago de impuestos, salvo que ellos renuncien voluntariamente. No habrá compulsión o coacción contra ellos en ninguno de estos asuntos. 

El obispo no será removido de su obispado, ni el monje de su monasterio, ni el ermitaño de su torre [sawma‘], ni se obstaculizará al peregrino su peregrinaje. Además, no se destruirá ninguna de sus iglesias [bayt min buyut kanaisihim], ni se usará el dinero [mal] de sus iglesias para construir mezquitas o casas para los musulmanes. Cualquiera que haga algo de eso viola el pacto de Allah [ahd Allah] y está en disidencia con el Mensajero de Allah. 

Los monjes [ruhban], los obispos [asaqifah] o los adoradores no serán cargados con impuesto de capitación [jizyah], ni estipendios [gharamah] porque yo los protejo, donde sea que se encuentren, en tierra o en el mar, en el Este o en el Oeste, en el Norte o en el Sur. Están bajo mi protección, incluidos en mi pacto [mithaqi] y a mi amparo [amani], contra todo daño [makruh]. 

Aquellos que están aislados en las montañas o en sitios sagrados también serán eximidos de capitación [jizyah], tributo a la tierra [kharaj] (Nota del traductor al castellano: el kharaj se trataba de un impuesto específico evaluado según la cosecha en pie), diezmo [‘ushr] u obligación sobre lo que producen para su uso. Serán asistidos para levantar su siembra de uso personal por medio de la entrega gratuita de un qadah (Nota del traductor al castellano: unidad de volumen de unos 32 litros) por cada ardabb (= 6 waiba = 24 rub’a). (Nota del traductor al castellano: el ardabb es una unidad de volumen equivalente a  unos 168 litros). 

No estarán obligados a servir en la guerra o a pagar capitación [jizyah]. Tampoco pagarán nada aquellos a los que alcance la obligación del tributo a la tierra [kharaj], posean tierras o se dediquen a la actividad comercial. Solamente tendrán que pagar doce dirhams por año.  

Sobre nadie se impondrá un impuesto injusto y no habrá ningún tipo de disputa con la Gente del Libro, a menos que sea por lo que es bueno [Corán, 5:48]. Deseamos protegerlos bajo el ala de nuestra misericordia y se mantendrán lejos de ellos los inconvenientes del disgusto, donde sea que estén, donde sea que se asienten. 

Si una mujer cristiana entra a la casa de un musulmán, deberá ser recibida de manera amable y se le facilitará ir a rezar a su iglesia. No habrá ninguna discusión entre ella y el hombre que aprecia la religión de ella. Quien sea que contravenga el pacto de Allah [‘ahd Allah] y actúe oponiéndose al mismo, será un rebelde frente al pacto [mithaqahu] y con su Mensajero.

 Esta gente (es decir, los cristianos) serán asistidos en el mantenimiento de sus edificaciones relacionadas con su fe [hurmati bay‘ihim]  y sus moradas [mawadi‘]. En consecuencia, se les ayudará en su fe y a mantenerse apegados a la misma. 

Ninguno de ellos será compelido a portar armas pero los musulmanes los defenderán y nunca incumplirán esta promesa de protección hasta que llegue la hora y el fin del mundo. 

Este pacto para todos los cristianos fue escrito por Muhammad hijo de Abdullah, el Mensajero de Allah, quieran ser la paz y las bendiciones de Allah sobre él. 

Como garantes del cumplimiento de todo lo que aquí se prescribe, las personas que siguen firman con sus manos (estampan sus manos). 

Los nombres de los testigos: 

‘Ali ibn Abi Talib, Abu Bakr ibn Abi Quhafah, ‘Umar ibn al-Khattab, ‘Uthman ibn ‘Affan, Abu al-Darda’, Abi Hurayrah, ‘Abd Allah ibn Ma‘sud, ‘Abbas ibn ‘Abd al-Muttalib, Harith ibn Thabit, ‘Abd al-‘Azim ibn Hasan, Fudayl ibn ‘Abbas, al-Zubayr ibn al-‘Awwam, Talha ibn ‘Abd Allah, Sa‘d ibn Mu‘adh, Sa‘d ibn ‘Ubadah, Thabit ibn Nafis, Zayd ibn Thabit, Bu Hanifah ibn ‘Ubayyah, Hashim ibn ‘Ubayyah, Mu‘azzam ibn Qurashi, ‘Abd Allah ibn, ‘Amr ibn al-‘Ass, ‘Amir ibn Yasin. 

Este pacto [ahd] fue escrito por la mano de ‘Ali ibn Abi Talib en la Mezquita del Profeta, quiera la paz y las bendiciones de Allah ser sobre él, el 3 de Muharram en el segundo año de la Hégira del Profeta. 

Una copia de este pacto se depositó en el tesoro [khizanah] del Sultán. Fue firmado con el sello del Profeta, la paz sea sobre él. Fue escrito en un trozo de cuero de Ta’if. 

Bendecido sea el que acata su contenido. Bendecido sea porque él forma parte de esos que pueden esperar el perdón de Allah.  

Esta copia, que es copia del original, está sellada con la firma del noble Sultán [sharif al-Sultani]. Esta reproducción fue copiada de la copia que fue copiada de la copia escrita de puño y letra por el Líder de los creyentes, ‘Ali ibn Abi Talib, quiera Dios bendecir su talante. 

Decreto del noble Sultán [sharif al-Sultani], que está aún en efecto, con la ayuda de Allah, dado a la comunidad de monjes que habitan la Montaña de Tur-Sina’i, porque la copia, que fue copiada de la copia escrita por el Líder de los creyentes, se perdió, con el objeto que su documento sea un respaldo de los decretos reales del Sultán, los cuales se evidencian por medio de los registros en manos de la comunidad en cuestión. 

Esta es una reproducción del original [‘asl] sin adaptación [fadl wa wasl]. 

Escrita por el más débil de los siervos,

al-Bari Nuh ibn Ahmad al-Ansari.

El juez de Egipto, el Resguardado [mahrusah], les ha perdonado. 

Sellada con el sello redondo y certificado.

Nuh Ahmad ibn al-Ansari

[firma]

 Modelado sobre un sello cuyo original [mahar] está firmado con esta firma.

 Escrita por el pobre [faqir], Muhammad al-Qadi, del Antiguo Egipto. ¡Pueda él ser perdonado!